domingo, 15 de marzo de 2026

QUÉ ES EL PLAN DE ATENCIÓN INTEGRAL


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 ¿ QUE ES EL PLAN  DE ATENCIÓN      INTEGRAL?

El plan de atención integral es el instrumento de planeación que propone  la política pública de primera infancia y Para dar cumplimiento, el equipo territorial  debe tener en cuenta:
1-Retomar las prioridades identificadas en el diagnostico de la situación de derechos de la primera infancia en su territorio para lograr las realizaciones  de cada niño y niña.
2- Identificar las áreas en las que debe fortalecerse: Gestión territorial, calidad y cobertura de las atenciones, seguimiento y evaluación de la política, movilización social y generación de conocimientos social y generación de conocimiento.
3-Disponer recursos técnicos, financiero y de talento humano
4-Asignar responsables y gestionar alianzas.
5 Establecer metas y tiempo para su logro.
6 Revisar periódicamente cuales han sido los avances y dificultades en el desarrollo del plan para tomar las medidas que le conduzca a lograr el resultado esperado.

La política Pública de atención Integral  a la Primera Infancia  reconoce a los niños y las niñas como seres sociales, singulares e inmensamente diversos. Ello tiene implicaciones concretas tratándose de la a atención integral que se brinde y da un sello particular a su estrategia. Es tarea de quienes son responsables de su desarrollo integral velar porque cada decisión y cada actuación tenga el sello de esta de esta perspectiva.

FUNDAMENTOS PARA UNA ATENCIÓN INTEGRAL
Consiste en enlazar la protección integral y los avances que se desprende de la normalidad nacional y es el referente para hacer posible la realidad de la atención integral a la primera infancia.

PROTECCIÓN INTEGRAL
Recoge las ideas filosóficas ,éticas y los desarrollos normativos y políticos, planteando la forma como se debe asumir para reconocer y garantizar los derechos de los niños y las niñas desde sus principios y derechos.(convierte a cada niño como sujeto de derechos exigibles)

PRINCIPIOS
EL INTERÉS SUPERIOR: obliga a todas las personas a garantizar la protección integral y simultanea de todos los derechos de los niños y las niñas ( Articulo 8,Ley 1098).

LA PRE VALENCIA: ubica los derechos de las niñas y los niños sobre los derechos de los demás personas.

LA COR RESPONSABILIDAD: a la concurrencia de acciones por parte del estado,la familia, y la sociedad de acuerdo con sus  competencias(promoción y cumplimiento de los derechos- Ley 1098 art. 10 -2006).

LA EXIGIBILIDAD: da la facultad para demandar de la autoridad competente el cumplimiento y restablecimiento de los derechos de los niños y las niñas.(a.11,Ley 1098-20069,1804 de 2 de Agosto 2016).

LA EQUIDAD: orienta las acciones hacia el logro de justicia hacia los derechos de los niños y las niñas (todos deben gozar de los mismos derechos).

LA INCLUSIÓN SOCIAL:Implica la acción decidida para garantizar que todos los derechos de los niños y las niñas sin distinción alguna.(gozar de las condiciones que aseguren su protección integral).
LA SOLIDARIDAD: se refiere a al cooperación de todos los actores involucrados para crear las condiciones( favorecer el pleno desarrollo).
Los derechos de la niñez y su compromiso de la estrategia
La garantía de los derechos  es un  elemento  central de la protección  integral y la Ley los define como: 
  • Universales
  • individuales
  • independientes
  • irreversibles (irrevocables)
  • progresivos
  • exigibles
  • irrenunciables.

EL TRABAJO PEDAGÓGICO


Para que puedan aportar  al desarrollo integral  de la niña y el niño es  preciso que la maestra, el maestro y el agente educativo organicen y planeen el ambiente, sean observadores y acompañen, a su vez el trabajo pedagógico en la educación inicial se caracteriza por  ser flexible, no homogenizante. (planeación intencionada donde haya integración y participación de los  niños y niñas  para reconocer su particularidad y singularidad de cada uno.  

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La estrategia los concibe como seres singulares e integrales, esto sin duda alguna requiere cambiar nuestra manera de actuar para que su desarrollo sea integral,digno y optimo. Del mismo modo exige una corresponsabilidad desde todos los entes territoriales y de los actores, estos tienen un reto grande  en su actuación y se debe ver reflejados en varios aspectos, uno es el papel que tienen los entornos pues es por donde transita la vida de las niñas y los niños. Estos facilitan  las condiciones para potenciar su desarrollo.
Tengamos en cuenta que los entornos son físicos, sociales y culturales, pues ellos están atravesados por el contexto que los rodea.
Estos entornos son:
  • entorno hogar
  • entorno salud
  • entorno educativo
  • espacio público      
  • Además  de estos entornos, hay una serie de condiciones y estados que se deben materializar en la vida de cada niño y niña para hacer  posible su desarrollo integral, la estrategia las ha nombrado como " realizaciones".
¿ cuales son las realizaciones?

Las realizaciones son siete:
1- Cuenta con padre y madre o cuidadores principales que le acoge y ponen en practica pautas  de crianza que favorece su desarrollo integral.
2- Vive y disfruta del nivel mas alto posible  de salud.
3- Goza y mantiene un estado nutricional adecuado.
4- Crece en entornos que favorecen su desarrollo.
5- construye su identidad en un marco de diversidad.
6- expresa sentimiento, ideas y opiniones en sus entornos cotidianos y estos son tenidos en cuenta.
7- Crece en entornos que proporcionan  sus derechos y actúan ante la exposición a situaciones de riesgo o vulneración.
Estas realizaciones se desarrollan en un escenario desde unas acciones intencionadas y efectivas que realizan cotidianamente quienes trabajan por y para las niñas y los niños, así como sus familias y la comunidad para lograr el desarrollo integral.
Las acciones anteriormente  misionadas son denominadas por la estrategia como atenciones.
Las Atenciones:

Estas atenciones son efectivas, donde el niño y la niña son el centro incluyendo a su familia, a través de acompañamiento y aproximaciones desde atenciones respetuosas y pertinentes.
Atención Integral
es una forma en  que los servidores del estado, en corresponsabilidad con la comunidad  y las familias, actúan  particularmente a favor del desarrollo integral de las niñas y los niños en primera infancia.
Esta atención integral tiene unos atributos que permiten su calidad estos son:

Pertinente:
se prioriza la tención según su necesidad
Oportuna:
que cada una de estas atenciones sean en el momento que se necesite sin dar lugar a la inmediatez.
Flexible:
Busca que el niño y la niña puedan tener diferentes opciones en el proceso de su aprendizaje de manera cómoda y sobre todo agradable.
Diferencial:
Se tiene en cuenta sus características y condiciones,del mismo modo sus diferencias culturales.
Continua:
Permite dar continuidad a los procesos de cada atención desde su desarrollo.
Al hablar de atención integral no podemos dejar de hablar de acciones relacionadas con sus estructurantes, los cuales son cinco
1- Cuidado y crianza
2- Salud, alimentación y Nutrición.
3- Educación 
4- Recreación 
5-Ejercicio de la ciudadanía.
Para garantizar que la atención integral ocurra para cada niño y niña en cada entorno significa:
A) Que los vínculos e interacciones entre ellos, con sus familias y con las personas responsables de su cuidado  son significativos.
B) Que hay oportunidades para manifestarse con sus múltiples formas de expresión, que estas son atendidas  y consideradas. 
C ) Que hay condiciones para participar en sus entornos, ejercer su libertad y sentirse parte de su comunidad.
D) Que puede construir su identidad, su autonomía y auto determinarse   en un medio social diverso.
E) Que los entornos por los que transitan son enriquecidos, seguros, protectores, incluyentes, participativos y democráticos.
F) Que los adultos y las instituciones  están   prestos a promover su bienestar y a prevenir que este sea alterado.
G) Que pueden disfrutar de experiencias significativas que privilegian  el disfrute, el esparcimiento, la libre  expresión creativa y el deseo  de ser en relación con el mundo.
Tomado de "guía de atención integral con calidad".


En la educación inicial, las niñas y los niños prenden a convivir con otros seres humanos, a establecer vínculos afectivos con pares y adultos significativos, diferentes a los de su familia, a relacionarse con el ambiente natural, social y cultural; a conocerse, a ser más autónomos, a desarrollar confianza en sí mismos, a ser cuidados y a cuidar a los demás, a sentirse seguros, partícipes, escuchados, reconocidos; a hacer y hacerse preguntas, a indagar y formular explicaciones propias sobre el mundo en el que viven, a descubrir diferentes formas de expresión, a descifrar las lógicas en las que se mueve la vida, a solucionar problemas cotidianos, a sorprenderse de las posibilidades de movimiento que ofrece su cuerpo, a apropiarse y hacer suyos hábitos de vida saludable, a enriquecer su lenguaje y construir su identidad en relación con su familia, su comunidad, su cultura, su territorio y su país.
http://repositorio.minedu.gob.pe/handle/123456789/4682

Reflexionemos:
Mientras la educación preescolar, básica y media organiza su propuesta a través de la enseñanza de áreas específicas o del desarrollo de competencias en matemáticas, ciencias naturales y sociales, entre otros, la educación inicial centra su propuesta en el desarrollo y atención de la primera infancia desde un currículo basado en la experiencia.











 Experiencias significativas.
Lc. esp- Sonia Maribel Quiñones

BASES CURRICULARES PARA LA EDUCACIÓN INICIAL Y PREESCOLAR

¿ QUE SON LAS BASES CURRICULARES PARA LA EDUCACIÓN INICIAL Y PREESCOLAR?





FUNDAMENTACIÓN 

Es  un Currículo basado en la experiencia:

Ser sujeto de derecho desde la primera infancia es afirmar que el carácter de ser social es inherente al ser humano desde los comienzos de su vida y que gracias a él y a las capacidades que poseen, los niños y las niñas participan en la vida de la sociedad y se desarrollan a partir de las relaciones con los otros (CIPI, 2013, p.100).

Esta concepción reconoce a los niños y las niñas como sujetos únicos, capaces de incidir y transformar el mundo que les rodea, activos y con tiempos distintos para construir aprendizajes, pertenecientes a una cultura, constructores de sus propios caminos, participes y con autonomía y seguridad para hacer que sus opiniones sean tomadas en cuenta, asumiendo en forma responsable, de acuerdo con su desarrollo, decisiones compartidas con otros en asuntos que afectan sus vidas y la de su comunidad (Castañeda y Estrada, s.f.). Por ejemplo, desde los primeros días de vida, los bebés no se limitan a recibir pasivamente las atenciones materiales y afectivas que les proporcionan los adultos, sino que responden activamente y son capaces de provocar con su acción la intervención de las personas que viven con ellos, siendo responsabilidad del adulto que estos intercambios tomen forma de diálogo, al apoyar las intencionalidades propias del bebé y dotar de significado sus actuaciones (Consejería de Educación de Andalucía, 2008). 
El currículo basado en la experiencia encuentra sentido en lo que hacen los niños y las niñas, en lo que exploran, indagan, en sus deseos, preguntas, en sus propias maneras de comunicarse, en su sensibilidad, más que a los contenidos temáticos. Respeta los tiempos de la infancia, tal como lo propone Hoyuelos (2008):

Esta concepción del currículo pone en primer plano las relaciones, los encuentros, el diálogo, la negociación y reconoce la naturaleza contextual y las dinámicas de la práctica misma. Desde este marco, potenciar el desarrollo de los niños y las 27 niñas hace referencia a garantizar su derecho a la educación, a ser diversos, a ser cuidados y cuidar, y a vivir experiencias en las que aprendan. Por otra parte, si bien pone en el centro a las niñas y a los niños, considera que es insuficiente si la maestra no es también protagonista, pues tal como lo plantea Dewey (1970), su papel es fundamental en este currículo, ya que es constructora permanente de situaciones y ambientes que dan vida a las experiencias que los niños y las niñas viven; y las reconstruye, enriquece y reorganiza para generar nuevas acciones que les posibilitan nuevos aprendizajes. 

El saber pedagógico 

Un currículo basado en la experiencia se construye sobre la premisa de sujetos activos que crean, imaginan, se emocionan, sienten y construyen conocimiento, características que no se restringen únicamente a los niños y las niñas, sino que abarcan a todos los actores involucrados en la educación inicial y preescolar. Desde allí, se reconoce a las maestras como sujetos que tienen una historia particular y un saber, que crean, analizan y reflexionan para generar propuestas pedagógicas. 

El saber pedagógico tiene su origen en la práctica, en los momentos que dedica cada maestra a planear y proyectar las experiencias; a vivirlas con las niñas, los niños y sus familias; a valorarlas una vez puestas en escena para saber si les permiten desplegar todas sus capacidades. Además de lo anterior, cada maestra debe reflexionar sobre su saber; es decir, volver sobre sus prácticas, preguntarse sobre ellas, comprender cuáles funcionaron y porqué, explorar cómo enriquecerlas y reconstruirlas. En últimas, debe indagar cómo hacer de su práctica un proceso intencionado y sistemático.

En medio de esa relación práctica – reflexión se comienza a construir el saber pedagógico. Dicha construcción necesita de conversación, discusión y análisis, de la documentación o escritura, que posibilitan la reflexión y el intercambio a partir de las preguntas propias y de los saberes acumulados por todas las maestras que participan de este proceso. La construcción del saber de las maestras de primera infancia surge de la relación entre la práctica, la reflexión y el bagaje, donde la práctica se configura en la cotidianidad, la reflexión en el proceso de diálogo sobre dicha cotidianidad y el bagaje que recoge la formación, el saber acumulado por la profesión y la historia de cada maestra (DeTezanos, 2007, p.14).
La reflexión sobre la acción pedagógica se configura a partir de dos procesos, el primero es la toma de decisiones intencionadas sobre la puesta en marcha de la acción, es decir, mientras se vive la experiencia; y el segundo es la valoración antes y después de la acción, que le permite a la maestra contrastar lo vivido en la experiencia con su propio saber, escribir y registrar lo que acontece, hacer preguntas sobre lo que le genera la acción misma y profundizar en algunos temas de interés. Por medio del tejido particular que hace cada maestra entre el bagaje, la reflexión y la práctica es posible impregnar de sentido todos los actos cotidianos que se dan en los diversos escenarios de la educación inicial y preescolar, porque es justo allí en donde se abren las oportunidades para transformar y enriquecer las experiencias de las niñas, los niños y sus familias. 

Desarrollo y aprendizaje
E l desarrollo y el aprendizaje se entienden como procesos independientes que toman forma gracias a la interacción dinámica entre la biología (genética-maduración) y la experiencia de los niños y las niñas en sus interacciones con otras personas y con los entornos sociales y culturales a los que pertenecen (CIPI, 2013). En este sentido, no pueden comprenderse como consecuencia exclusiva de la maduración biológica, sino en relación con los entornos humanos y físicos en los que crecen y en el marco de las interacciones que establecen con los adultos y los pares que son miembros de sus grupos de referencia. El aprendizaje es un proceso de descubrimiento y en construcción permanente, en el que los saberes previos sirven de plataforma para explorar, construir otras ideas, conocimientos, relaciones y experiencias. Por ende, es un proceso activo que se deriva de las interacciones sociales y culturales de los niños y las niñas, y que promueve el desarrollo hacia formas de autonomía, participación y creatividad más complejas. Con esto, es posible decir que el aprendizaje “[…] hace nacer, estimula y activa en el niño un grupo de procesos internos de desarrollo dentro del marco de las interrelaciones con otros” (Vygotsky, 1982, p.115). El desarrollo alcanzado por los niños y las niñas se convierte en el punto de partida del aprendizaje, sin limitarlo ni determinarlo, y así mismo el aprendizaje promueve el desarrollo y se convierte en el detonante que permite su acontecer. En este contexto, el proceso de aprendizaje de los niños y las niñas potencia el desarrollo, al provocar transformaciones o “saltos revolucionarios” (Vygotsky, 1979, citado en Wertsch, 1985) en sus formas de ser, actuar y relacionarse con el mundo, en su manera de participar cada vez con mayor autonomía y creatividad, al sentirse motivados, involucrados y conectados con aquello que aprenden, lo que les lleva a ampliar las capacidades de interacción y participación en la comunidad.



Las interacciones

as interacciones en la educación inicial comprenden las relaciones recíprocas o formas de actividad conjunta que establecen los niños y las niñas consigo mismos, con los demás y con los entornos naturales, físicos, sociales y culturales en los que ocurre su desarrollo (MEN, 2014a). Ocurren tanto de manera natural, en los juegos, las exploraciones y la comunicación, como en medio de las prácticas pedagógicas, y les permiten construirse como sujetos críticos, autónomos, libres, capaces de valerse por sí mismos, con un lugar en el mundo social y cultural que habitan. Al interactuar se producen procesos sociales, físicos, emocionales y comunicativos que son guiados por el interés propio, por un par o por el adulto y en los que se construyen significados; implican también una mutualidad (Rogoff, 1990), es decir, actuaciones que se interrelacionan en torno a una situación que puede darse en medio de intercambios comunicativos, cara a cara, de manera directa o de manera indirecta, en los cuales la maestra está presente desde a observación, la palabra, su presencia corporal, la escucha y las maneras en que dispone el ambiente. 

Las interacciones son relaciones bidireccionales que tienen que ver con la capacidad de las maestras de percibir y escuchar a los niños y a las niñas, desde sus intenciones y su ser, en la búsqueda de su bienestar, a través de la construcción de vínculos afectivos y la disposición de ambientes, espacios y tiempos de exploración, juego y expresión. Esta forma de relacionarse se vive a partir de tres acciones que confluyen en la cotidianidad: cuidar, acompañar y provocar

Cuidar 
En su concepto más amplio corresponde a una práctica social que se da en todos los espacios donde transcurre la vida de los niños y las niñas e implica una relación constante entre quien cuida y quien es cuidado, con el propósito de mantener su bienestar 35 y calidad de vida. Se centra en el desarrollo y establecimiento del vínculo afectivo entre las niñas, los niños y los adultos. Esa construcción afectiva les permite, por un lado, conocerse mutuamente, y por el otro, les proporciona a los niños y las niñas la sensación de confianza y seguridad suficientes para relacionarse con su entorno de manera tranquila. El cuidado también se relaciona con las maneras seguras en que se disponen los materiales, los espacios y en general el ambiente en el que viven los niños y las niñas, de forma tal que puedan explorar y jugar. 

Por ello, al experimentar el cuidado, los niños y las niñas aprenden a cuidar, no solo de sí mismos, desde prácticas personales y hábitos de vida saludables, sino de los demás –pares, familia, maestras y maestros–, y también de su entorno como espacio de bienestar. En esta construcción que parte de las vivencias propias de la educación inicial y del reconocimiento de los sentimientos que surgen naturalmente en las necesidades expresadas, se reconoce el encuentro con el otro. En palabras de Nel Noddings (1992), la relación mutua que ocurre al cuidar es “una conexión o encuentro entre dos seres humanos, un cuidador y un receptor de cuidado. Para que la relación sea llamada propiamente cuidado, ambas partes deben contribuir a esto de diferentes maneras” (p.15).

En este sentido, cuidar se convierte en una oportunidad pedagógica para potenciar el desarrollo de los niños y las niñas y para promover aprendizajes, desde el reconocimiento de la singularidad y de la posibilidad de las interacciones que construyen y reconstruyen el mundo social (MEN, 2014a). 

Acompañar 
Significa “leer” de manera consciente y contextualizada a los niños y las niñas en su acción, para transformar y diseñar el ambiente que habitan y usar diversas formas de “estar para él o ella”, ofreciéndoles aquello que necesitan. Esas formas de “estar” son: Estar presentes desde la corporalidad: la implicación corporal es importante en la interacción con los niños y las niñas y entre ellos. Habitualmente prima la palabra como forma de relación, cuando el cuerpo, los movimientos, la postura y la disponibilidad son igual de importantes que la voz para transmitir seguridad, confianza y afecto a los niños y las niñas. Al disponer su cuerpo las maestras comprenden, escuchan, observan y dan significado a las acciones de los niños y las niñas, responden con abrazos, caricias, sonrisas, gestos; les miran a los ojos cuando les hablan y se ponen a su altura. 

Acompañar con la palabra
significa interpretar lo que les sucede a los niños y las niñas, contarles qué va a suceder, describir lo que está pasando, escuchar sus preguntas, propiciar diálogos y conversaciones entre ellos, darles la oportunidad de construir sus propias explicaciones y narraciones. La maestra pone en palabras o señas las emociones y los sentimientos de los niños y las niñas, ayudándoles a identificarlos y autorregularse.
 Acompañar desde la disposición del ambiente:
 Otra forma de acompañar la acción de los niños y las niñas es a partir de la transformación que hacen del ambiente que se dispone. Para acompañarles desde aquí es necesario que las maestras les conozcan, sepa quiénes son, qué les gusta, cuáles son sus características de desarrollo. Un ambiente suficiente le da a los niños y las niñas la posibilidad de vivir experiencias nuevas de manera segura e independiente, pues les permite moverse y explorar (Soto y Violante, 2008), y va cambiando conforme los niños y las niñas crecen y muestran nuevas habilidades, preguntas e intereses

Provocar 
Las maestras deben preguntarse por el sentido de lo que hacen, seleccionar y priorizar qué situaciones ofrecen a las niñas y a los niños, así como ser flexibles ante lo que puede suceder en la interacción con ellos y ellas. Provocar es disponer ambientes, situaciones e interacciones para que los niños y las niñas vivan, experimenten, jueguen, solucionen problemas, encuentren desafíos y así construyan nuevos saberes. De igual manera, la maestra está atenta para sorprenderse con todas las situaciones que provocan la curiosidad, el interés, el juego, las preguntas y la exploración de los niños y las niñas, permitirlas y potenciarlas, ya que la provocación proviene también de sus propias vivencias. Siguiendo a Malaguzzi (2001) al darle paso a la provocación, la maestra comprende las emociones de los niños y las niñas, observa sus acciones y escucha sus propuestas. Desde allí crea ambientes, situaciones e interacciones que invitan 

Las actividades rectoras

Desde que los niños y las niñas son gestados, las familias y las comunidades van tejiendo alrededor del embarazo significados culturales, los cuales le van preparando el camino a los recién nacidos y el lugar que ocuparán. Las palabras le van dando sentido a la existencia de ese bebé, las cuales se van mezclando con los sentimientos y emociones de esa familia, entonces la oralidad, la narración y las melodías le van dando la bienvenida a las niñas y a los niños, ordenando sus sensaciones, sus sentimientos y sus necesidades. Así comienza a aparecer la experiencia literaria, en su primera entrada al mundo simbólico. Ese lenguaje que envuelve a la niña y al niño es el que da “lugar a la vida mental y afectiva, siendo a la vez el origen del juego, las primeras palabras de la madre y del padre hacia el niño (y de cualquier adulto que esté cuidándolo), las primeras asociaciones entre gesto y palabra (cosquillas, caricias, balanceos) son lúdicas, poéticas, cargadas del como si, propio del juego” (López, 2013, p.13).


En compañía de los adultos, los niños y las niñas comienzan a reconocer miradas, espacios, ambientes y objetos, sonidos que quieren tomar, manipular, tocar, oler, oír, en fin, experimentar. Así se van conjugando las experiencias literarias con el juego y a su vez con la exploración del mundo. Mientras los niños y las niñas juegan y exploran van apropiándose del mundo, desplegando sus capacidades y creando formas propias de transformar su realidad. Ahí se ponen de manifiesto las mil maneras con las que cuentan para crear, expresarse, ser y mostrar al mundo sus preguntas, sentimientos, ideas y propuestas. Las expresiones artísticas como aquellas formas propias de explorar las materias del espacio (cajas, telas, cucharas, sillas) y transformarlas (en casas, cuevas o instrumentos de percusión), les permiten experimentar con los sonidos y los silencios, con el movimiento y la quietud, con el cuerpo como materia expresiva, con el hacer “como si…”, a partir de la apropiación de la cultura (jugar a cultivar, a cocinar, a pescar).

Además, las actividades rectoras se convierten en la posibilidad de dialogar con los niños y las niñas, de ofrecerles los acervos culturales que ha construido la humanidad para que participen y se reconozcan como miembros activos de su comunidad. A partir de ellas hacen suyas las formas en que su cultura representa la realidad descubren las normas y los acuerdos sociales, se acercan al mundo físico y lo que significa, contrastando todo con sus emociones, sensaciones, pensamientos e interpretaciones.
 La exploración del medio, el juego, las expresiones artísticas y la literatura fundamentan las bases curriculares, porque son las que guían la elección de las estrategias pedagógicas, las maneras en que se crean los ambientes, las formas en que se distribuyen tiempos y espacios y sobre todo en cómo se hacen posibles las interacciones con el mundo, con las personas, con sus pares y con ellos mismos. Invitan además a comprender que mientras crean, se expresan, juegan y exploran, aprenden y se desarrollan.



 Organización curricular y pedagógica

Potenciar el desarrollo integral de los niños y las niñas en la educación inicial, genera retos en la manera de organizar curricular y pedagógicamente los procesos que se llevan a cabo en los escenarios educativos. Dicha organización se convierte en el horizonte de trabajo para las maestras en su cotidianidad, y constituye un marco de referencia amplio y flexible, que reconoce la singularidad de los niños y las niñas, su diversidad cultural, étnica, social y territorial. La organización curricular y pedagógica requiere procesos intencionados que buscan proponer experiencias para que los niños y las niñas se desarrollen y aprendan, teniendo en cuenta lo que acontece en su vida diaria. Propuestas que partan de sus intereses y capacidades, y de los saberes y construcciones pedagógicas de las maestras, para desde ahí precisar los recursos y las estrategias para llevar a cabo la práctica pedagógica; y en este proceso hacer seguimiento continuo al desarrollo y los aprendizajes de los niños y las niñas. Si bien requiere orden, secuencialidad y sistematicidad, esta organización da paso a que las situaciones cotidianas la permeen y tengan cabida la novedad y la sorpresa. 

 La organización curricular y pedagógica tiene en cuenta el ¿para qué?, el ¿qué? y el ¿cómo? se potencia el desarrollo integral de los niños y las niñas, como una manera de proyectar el quehacer de las maestras y darle identidad a lo que se vive en la educación inicial. El para qué se potencia responde a los propósitos de desarrollo y aprendizaje que la educación inicial y preescolar están llamadas a promover , que reconocen a los niños y las niñas como ciudadanos y sujetos de derechos, con capacidades para enfrentar las diferentes situaciones que se presentan en su vida cotidiana de manera creativa, en sana convivencia y en el respeto por los derechos humanos y los valores democráticos. Así mismo, como seres sensibles y comunicadores activos que se relacionan de diversas maneras con el mundo, que cuidan y conservan el medio ambiente y fomentan actitudes de respeto hacia los recursos naturales como parte de la conciencia ecológica. El qué se potencia se relaciona con el conocimiento y la lectura permanente que hacen las maestras de los intereses, capacidades, gustos de los niños y las niñas, y las formas como van transformándose a partir de las mediaciones pedagógicas que los motiva a explorar, preguntar, jugar, conocer y comprender los sucesos de la vida; enfrentar las diferentes situaciones que se presentan en la cotidianidad; comunicar, crear y establecer relaciones con los otros y la naturaleza de manera cuidadosa y respetuosa. Todos estos aspectos se concretan bajo la idea de campo de experiencia, entendido como una construcción colectiva que resulta del encuentro entre todos los actores que participan de las propuestas pedagógicas: maestras, maestros, talento humano, niños, niñas, familias y comunidades.

El cómo se potencia tiene que ver con la manera en que las maestras construyen sus propuestas alrededor de las experiencias y ambientes, que enriquecen las estrategias en las que participan las niñas, los niños y las familias, teniendo claras las intencionalidades pedagógicas.

 De manera específica, estos elementos se delimitan en la organización de la práctica pedagógica que orienta el quehacer diario de las maestras de educación inicial. En lo que sigue de este capítulo, se profundiza en las ideas señaladas y en las formas como se articulan para dar cuenta de la organización curricular y pedagógica de la educación inicial.







LITERATURA INFANTIL EN PRIMERA INFANCIA

ACTIVIDADES RECTORAS "LITERATURA EN LA EDUCACIÓN  INICIAL"

En esta entrada  continuaremos hablando de la  actividades rectoras , esta vez hablaremos  de la literatura desde los referentes técnicos;pero ¿ qué son los referentes técnicos?
Los Referentes Técnicos: son la orientación para la cualificación del talento humano vinculado a la atención integral, es un  documento que ofrece criterios técnicos, conceptuales, metodológicos y operativos para fortalecer la planeación y ejecución de los procesos de actualización del talento humano que trabaja con la primera infancia.

¿Que es la Literatura Infantil?:Es un arte que recrea contenidos humanos profundos y esenciales; emociones y afectos primigenios; capacidades y talentos que abarcan percepciones, sentimientos, memoria, fantasía y la exploración de mundos ignotos.





El lenguaje y la literatura en la primera infancia

Desde los referentes técnicos de la educación inicial, la literatura se reconoce como un puente fundamental para orientar la labor de los agentes educativos. A través de ella se posibilita un proceso de enseñanza–aprendizaje enriquecido, que no solo fortalece el desarrollo del lenguaje, sino que también despierta la imaginación, la sensibilidad y la capacidad de expresión de las niñas y los niños.

En el comienzo está el lenguaje

En los primeros años de vida, las experiencias comunicativas que reciben los bebés —tanto verbales como no verbales— tienen un papel fundamental en la construcción de su cerebro y en su desarrollo emocional. Las palabras, los gestos, las miradas, las caricias y los tonos de voz forman parte de un entorno afectivo que brinda seguridad y permite a los niños y niñas comenzar a comprender quiénes son, qué sienten y cómo se relacionan con los demás.

El psicólogo Jerome Bruner (1986) señala que los bebés poseen desde el inicio la capacidad de interpretar y construir significados. Estas habilidades se fortalecen cuando los adultos cercanos —madres, padres o cuidadores— interactúan con ellos mediante un proceso de reciprocidad”, es decir, un intercambio constante en el que ambos se comunican, se interpretan y se responden mutuamente.

De esta manera, el lenguaje se convierte en un elemento esencial para la construcción del ser humano. A través de las palabras y los símbolos, cada persona construye su historia en diálogo con las historias de los demás.

Por ello, en la educación inicial el lenguaje debe entenderse de manera amplia:

  • Como capacidad de comunicación y simbolización.

  • Como lengua oral y escrita compartida por una comunidad.

  • Y como literatura, entendida como el arte de expresar la experiencia humana a través de las palabras.

Durante la primera infancia se establecen las bases para comunicarse, expresar emociones, desarrollar empatía, comprender el mundo y construir conocimiento. Por esta razón, el acceso al arte, al juego, a la lectura, a la tradición oral y a las prácticas culturales de la familia y la comunidad constituye un componente fundamental del desarrollo integral.

Literatura y arte en la educación inicial

La literatura forma parte de las artes, ya que utiliza las palabras como medio para expresar emociones, ideas y experiencias humanas. Así como el músico organiza sonidos o el bailarín utiliza el cuerpo para expresarse, el escritor trabaja con las palabras para crear significados que van más allá del uso cotidiano del lenguaje.

El arte propone una forma diferente de comprender la realidad: crea metáforas, despierta la sensibilidad y permite a cada persona construir sus propias interpretaciones del mundo.

En la primera infancia, las fronteras entre las distintas artes suelen ser flexibles. Las niñas y los niños se expresan mediante múltiples lenguajes: el movimiento, el canto, la palabra, el dibujo, el juego o la narración. En muchas tradiciones culturales del país, por ejemplo, se integran música, danza y palabra en arrullos, rondas, canciones o relatos.

Por esta razón, es importante que en la educación inicial:

  • Se favorezca el diálogo entre las artes, permitiendo que los niños exploren diferentes formas de expresión.

  • Pero también se generen espacios específicos para la literatura, donde puedan disfrutar del lenguaje, las historias y los libros.

La literatura en la primera infancia no se limita únicamente a los libros publicados. También incluye todas las expresiones del lenguaje presentes en la cultura, como:

  • Arrullos

  • Rondas

  • Canciones

  • Coplas

  • Retahílas

  • Juegos de palabras

  • Cuentos y relatos

  • Leyendas de tradición oral

Este conjunto de manifestaciones conforma un acervo cultural rico y diverso, que permite a las niñas y los niños conocer distintas maneras de usar el lenguaje y fortalecer su identidad cultural.

La lengua cotidiana y la lengua literaria

Desde muy pequeños, los seres humanos utilizan diferentes formas de comunicación. Los gestos, las miradas, los movimientos corporales, los dibujos o los sonidos son parte de los primeros lenguajes con los que se expresan.

Con el tiempo, las niñas y los niños descubren que el lenguaje puede utilizarse con distintos propósitos. Por ejemplo:

  • Para dar instrucciones o resolver situaciones prácticas de la vida diaria.

  • Para contar historias, cantar, jugar con las palabras o expresar emociones.

A estas formas se les puede denominar:

Lengua fáctica: utilizada en situaciones cotidianas y prácticas, generalmente mediante frases breves o directas.

Lengua literaria: aquella que aparece en cuentos, poemas, canciones o relatos y que permite imaginar, crear y expresar emociones.

Ambas formas son necesarias para el desarrollo del lenguaje. Mientras la lengua cotidiana ayuda a resolver situaciones del día a día, la lengua literaria permite a los niños y niñas imaginar otros mundos posibles, organizar sus ideas y comprender mejor su experiencia.

Escuchar cuentos, cantar, compartir rimas o narrar historias permite que los niños se familiaricen con lo que algunos autores llaman la lengua del relato”, una forma de lenguaje que organiza las ideas, da sentido a las experiencias y favorece el pensamiento.

La importancia de fortalecer el lenguaje desde la primera infancia

En muchos contextos, algunas niñas y niños crecen con oportunidades limitadas para interactuar con la riqueza del lenguaje, ya sea por condiciones sociales, culturales o educativas. Esto puede generar desigualdades en las bases del desarrollo lingüístico, que posteriormente afectan el aprendizaje y la expresión emocional.

Sin embargo, diversas investigaciones muestran que estas brechas pueden reducirse significativamente cuando, desde la primera infancia, se promueven experiencias sencillas pero significativas como:

  • Leer cuentos

  • Compartir libros

  • Narrar historias

  • Cantar y jugar con las palabras

  • Integrar el arte, el juego y la tradición oral en la vida cotidiana

Estas acciones contribuyen a garantizar el derecho de las niñas y los niños a un desarrollo integral.

Jugar con las palabras —cantarlas, repetirlas, transformarlas o inventarlas— es parte natural de la manera en que los niños se apropian del lenguaje. Por ello, necesitan crecer en ambientes donde estén rodeados de palabras cargadas de afecto, imaginación y significado.

En este sentido, las familias, los docentes y los agentes educativos tienen la responsabilidad de crear ambientes enriquecidos, donde el arte, el juego, la literatura y la exploración formen parte de la vida diaria.

Acceder al lenguaje en la primera infancia no significa únicamente aprender palabras; significa construir significados, participar en la cultura y desarrollar la capacidad de pensar, imaginar y expresarse. Por ello, acercar los libros, las historias y la tradición oral a los niños y niñas se convierte en una acción educativa fundamental para favorecer su desarrollo y fortalecer su identidad cultural.

Propuestas para vivir la literatura en la educación inicial

La literatura en la primera infancia constituye una experiencia fundamental para el desarrollo del lenguaje, la imaginación y la construcción de vínculos afectivos. Desde los referentes técnicos de la educación inicial, se reconoce que acercar a las niñas y los niños a los libros, a las historias y a la tradición oral permite que descubran diversas formas de expresar sus emociones, comprender el mundo y construir su identidad cultural.

Uno de los elementos principales para promover la literatura es el acervo, entendido como el conjunto de libros y materiales de lectura disponibles para la primera infancia. Estos materiales se organizan en diferentes géneros que enriquecen la experiencia lectora. Entre ellos se encuentra la poesía, que en la infancia se manifiesta principalmente a través del juego con las palabras, los sonidos y el ritmo. En este sentido, la tradición oral —como arrullos, rondas, canciones y coplas— se convierte en la primera forma de poesía que escuchan los niños y niñas, transmitida de generación en generación (Ministerio de Educación Nacional, 2014).

Otro género importante es la narrativa, que incluye cuentos, leyendas, relatos reales o fantásticos y obras de literatura infantil. Estas historias permiten a los niños comprender experiencias humanas, imaginar mundos posibles y reconocer elementos de su cultura y de otras culturas.

Asimismo, los libros de imágenes ocupan un lugar fundamental en la educación inicial. Muchos de ellos cuentan historias a través de ilustraciones que invitan a los niños a observar, interpretar y construir significados. Los libros-álbum, por ejemplo, combinan texto e imagen para generar lecturas profundas y creativas, permitiendo que el lector explore distintas formas de comprender la historia. De hecho, se afirma que estos libros son como “museos al alcance de todos los públicos”, pues acercan a los niños al universo de las artes visuales (MEN, 2014).

Además de la literatura, los acervos infantiles también incluyen libros informativos, que abordan temas relacionados con la naturaleza, la cultura, los oficios o los animales. Estos textos despiertan la curiosidad y ayudan a responder las preguntas que surgen naturalmente en la infancia, conectando la lectura con el deseo de explorar el mundo.

Sin embargo, no basta con contar con una variedad de libros; también es necesario que estos sean accesibles para las niñas y los niños. Los libros deben estar al alcance de sus manos para que puedan explorarlos libremente, manipularlos y elegir aquellos que más les interesen. Según las orientaciones pedagógicas, el acceso libre a los libros permite que los niños desarrollen autonomía como lectores y encuentren historias que les ayuden a expresar sus emociones, temores y sueños (MEN, 2014).

En este proceso, el papel del adulto es fundamental. La mediación adulta permite que los libros cobren vida a través de la voz, la emoción y la interacción. Cuando un adulto lee o cuenta una historia, no solo transmite palabras, sino que también comparte gestos, tonos de voz y afecto. De esta manera, el niño no solo “lee” el libro, sino también las emociones y la presencia de quien lo acompaña. La literatura, en este sentido, se convierte en un espacio de encuentro y de diálogo sobre la vida.

Leer en la educación inicial no significa enseñar de manera temprana las letras o realizar ejercicios repetitivos de escritura. Por el contrario, se entiende la lectura como una experiencia amplia de interpretación, imaginación y exploración de símbolos. Como señalan las orientaciones pedagógicas, leer implica descifrar el mundo, interpretar historias, inventar relatos y disfrutar del contacto con la cultura oral y escrita, sin presiones por aprender a leer en el sentido alfabético.

Por esta razón, es importante crear espacios y tiempos para la lectura dentro de la vida cotidiana de los niños. Los libros deben estar en lugares visibles, organizados de forma accesible y presentados de manera atractiva. Las canastas con libros en el suelo, por ejemplo, permiten que los bebés se acerquen, los manipulen y comiencen a familiarizarse con ellos. Con el tiempo, se pueden organizar en estanterías bajas que faciliten su exploración y elección.

Del mismo modo, el tiempo para leer debe ser un momento de libertad y disfrute. Los niños pueden hojear los libros solos, compartirlos con otros o escuchar historias leídas por un adulto. Este tiempo no debe ser controlado ni evaluado, sino acompañado con respeto, permitiendo que cada niño descubra su propia manera de acercarse a la lectura.

Entre las propuestas para acercar a los niños a la literatura desde los primeros años se destacan actividades como cantar canciones de cuna y arrullos, realizar juegos corporales acompañados de rimas, compartir cuentos, coplas y retahílas, y explorar libros de imágenes que narren situaciones cercanas a su realidad. Estas experiencias enriquecen el lenguaje, amplían el vocabulario y fortalecen la imaginación.

Finalmente, estas prácticas tienen un gran valor para el desarrollo integral de los niños y niñas. Durante la primera infancia se construyen las bases del lenguaje, la comunicación y la creatividad. Cuando los adultos acompañan estos procesos mediante la lectura, el juego con palabras y la narración de historias, se fortalecen los vínculos afectivos y se favorece una comunicación más clara y significativa.

En este sentido, el papel del adulto es acompañar, orientar y brindar experiencias literarias que permitan a las niñas y los niños descubrir el placer de las palabras, desarrollar su imaginación y construir relaciones afectivas basadas en el diálogo y la comunicación.




Observemos algunas actividades que podemos hacer con los niños a partir de la lectura.

Con los niños de 1 a 3

Qué puede hacer
• Miren libros que contengan imágenes de un niño o niña o de varios niños y niñas
juntos.
• Formule preguntas sencillas acerca de las imágenes con el fin de ayudar a los niños
y niñas a emplear palabras o mostrar que las comprenden. Señale la imagen y
pronuncie la palabra con los niños y niñas.
• Pida a los niños y niñas que señalen determinadas imágenes con el dedo. Si no son
capaces, intenten encontrar juntos las imágenes.
• Nombre algo que vea en la página e intente atraer la atención de los niños y niñas.
• Hable sobre los colores; cuente los objetos que aparecen en las imágenes, las cosas
favoritas.
Qué observar
• Que los niños y niñas desarrollan su curiosidad y aprenden cosas nuevas.
• Que son capaces de pasar algunas páginas del libro.

De 4 a 6 años

  • Qué puede hacer

  • • Siéntense en grupo y disponga los libros de cartón delante de los niños y niñas.
    •  Pregunte a los niños y niñas qué ven y qué encuentran en las imágenes que
    • aparecen en los libros.
    •  Pida a los niños y niñas que cuenten una historia sobre las imágenes o que digan lo
    • que piensan de ellas.
    • • Pida a los niños y niñas que busquen objetos de su entorno que se asemejen a los
    • que aparecen en las imágenes y que los nombren.
    • Qué observar
    • • Que los niños y niñas se comunican con sus cuidadores y sus compañeros.
    • • Que los niños y niñas se divierten y disfrutan hablando sobre lo que ven en el libro.
    Tomado de (Conjunto para el desarrollo del niño en la primera infancia: un cofre de tesoros lleno de actividades).

    Agentes educativas: les invito a desarrollar secciones de lectura, que les implique motivar y fortalecer esta comunicación, el fortalecimiento de  normas y valores no dejando de lado la anticipación, ambientación y motivación que debemos tener en cuenta  para que los niños se interesen por   leer y escuchar el cuento y logren desarrollar su creatividad e imaginación.

    En este aspecto deben tener en cuenta la edad de los niños a cargo y subir las evidencias al correo para retroalimentación con el grupo de compañeras, de esas experiencias significativas.

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    Con cariño! Lc.esp. Sonia Maribel Quiñones

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